De la manía de amargarse la vida

Medicina psicosomática, psicología, salud, trastornos mentales, psicoterapia, ansiedad, depresión
Bienvenidos a mi blog
Espero que el contenido de este artículo sea de tú interés 






En general amargarse la vida tiene mucho que ver con la sublimación del pasado y con esa actividad majadera de preguntarnos repetidamente por qué hicimos o no hicimos tal cosa. A veces esta actitud de aferrarse al pasado resulta tan compulsiva que roba el tiempo que deberíamos estar dedicando al presente. Esto nos sucede sobre todo cuando nos dedicamos a darle vueltas a sucesos que nos ocurrieron en el pasado y que nos hicieron sufrir. Cuando andamos sobre esta cuerda floja siempre estamos esperando que las cosas se estropeen, anticipamos la catástrofe, nos inmolamos con la ansiedad y acabamos instalados en el negativismo.

Para amargarnos la vida se basta y sobra nuestro sistema cognitivo, de hecho son los pensamientos irracionales los que provocan que algunas personas vivan en una angustia sin fin. Ya en la década de los años 60 del siglo pasado, el doctor Ellis (psicólogo cognitivo) estableció alguno de estos pensamientos e ideas que continúan hoy complicándonos la vida si no somos capaces de hacerles frente encontrando la diferencia entre lo que podemos y no podemos hacer para vivir con el mayor bienestar y felicidad posibles. Algunas de estas ideas son:
  • Los seres humanos necesitamos apremiantemente ser amados, respetados y aprobados por cualquier persona significativa de nuestro entorno (familia, trabajo, barrio...).
  • Para considerarnos válidos como personas debemos ser competentes y capaces de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles.
  • Ciertas personas son viles y malvadas, y deben ser severamente culpabilizadas y castigadas por ello.
  • Es terrible y catastrófico que las cosas y las personas no sean como a nosotros nos gustarían que fueran.
  • La desgracia humana es atribuible a causas externas a nosotros mismos, y por tanto apenas podemos ahcer nada para controlar nuestras penas y perturbaciones.
  • Si algo puede ir mal o ser peligroso, hemos de preocuparnos terriblemente por ello, y permanecer en constante estado de alerta ante la posibilidad de que tal cosa ocurra.
  • Es más fácil evitar las responsabilidades y dificultades de la vida que afrontarlas.
  • Siempre necesitamos a alguien fuerte en nuestro entorno, en quien poder confiar y de quien poder depender.
  • La historia personal de cada uno es determinante en nuestra conducta actual, y cualquier cosa que nos haya conmocionado en algún momento de nuestra vida nos seguirá afectando indefinidamente.
  • Debemos sentirnos tremendamente preocupados por los problemas y perturbaciones de los demás.
  • Siempre existe una solución perfecta para los problemas de las personas, y si no somos capaces de encontrarla, inevitablemente nos sobrevendrá la catástrofe.


Para evitar esto y poder contemplar las cosas desde un punto de vista más positivo, deberemos seguir una serie de pautas: 
 – Identificar los pensamientos que nos hacen sentirnos mal en cada situación. Normalmente pasan desapercibidos y nos cuesta saber qué es lo que nos hace sentir mal, por ello deberemos reflexionar hasta que demos con ellos, anotarlos en un papel y determinar en qué circunstancia aparecieron.
– Contrastar estos pensamientos con la realidad y ver si tiene alguna base. 
– Finalmente, deberemos sustituirlos por pensamientos más positivos y racionales, para poder enfrentar esos momentos con mayor optimismo.

Entradas populares de este blog

Fibromialgia, Sexualidad y Pareja

Cuando el cuerpo nos pide sexo

Los síntomas que más nos advierten de depresión