La psicoterapia en el tratamiento del cáncer
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Espero que el contenido de este artículo sea de tú interés
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La palabra cáncer, por sí sola, ya es capaz de
provocar preocupación y temor en numerosas personas. El impacto psicológico de
un diagnóstico de cáncer genera reacciones diversas en los afectados y sus
familias, principalmente en forma de alteración psicológica a través de la
negación, la culpa, la ira, la desesperación, y una semántica de lucha, de
catástrofe y de fracaso, que es circular en torno a pensamientos
distorsionados, que si no se atajan acaban por formar parte de la realidad del
enfermo y sus familias. Las emociones
negativas que se experimentan ante este problema propician que las personas
tengan tendencia a encerrarse en sí mismas. Desde esta posición todo lo que se
piensa tiene enormes dificultades para ser verbalizado, las emociones, junto
con las palabras, quedan detenidas dentro de la boca y suspendidas en los
sentimientos. Superar esta situación es el objetivo de la psicoterapia en el
tratamiento del cáncer (y de otras muchas patologías). Los médicos
especialistas oncólogos suelen indicar a sus pacientes la consulta psicológica
prácticamente desde el diagnóstico de la enfermedad, lo que a veces no explican
claramente es con qué objetivo. Y es que la irrupción progresiva del cuidado
psicológico nos viene evidenciando que puede ser mucho mejor una amiga o un
amigo que un fármaco en el abordaje de la ansiedad o de la fluctuación del
estado de ánimo provocado por la experiencia de vivir un cáncer. Poner límite a
la culpa, a la ira y a la desesperación es salud y mejora la resilencia[1]
en estos pacientes.
La finalidad de la psicoterapia es el trabajo
conjunto resultante de la relación terapéutica entre paciente y psicólogo
(psicooncólogo o formación especializada en medicina psicosomática), que favorecerá
la implementación de recursos efectivos en el paciente para asimilar, afrontar
y convivir con esta enfermedad. Para ello la psicoterapia ha de estar basada en
argumentos, no en una sucesión de ejercicios de pensamientos positivos, con
ello se conseguirá que esta convivencia contenga el menor sufrimiento psíquico
posible y buena predisposición a los tratamientos indicados. Argumentos para
facilitar la expresión y, en su caso, el cambio de ideas, pensamientos y
sentimientos traumáticos generados a corto plazo que se asocian directamente “a
muerte” y a angustia frente al deterioro y sufrimiento que se anticipa a la
enfermedad. La intervención psicológica puede evitar que el deterioro del
estado de ánimo y la desesperanza sean más demoledores que la misma enfermedad,
proporcionando la posibilidad de construir nuevos sentidos que reubiquen al
paciente en el mundo a partir de ese momento. La psicoterapia
ayuda al paciente y a su familia, a ponerle palabras propias a ese pánico
inicial, que suele paralizar e inhibir cualquier toma de decisión, de modo que
el paciente pueda recuperar el control de ciertos aspectos de su vida, que
suelen perderse entre estudios, tratamientos, nuevas consultas, métodos
alternativos, etc.
[1]
Capacidad de los seres
vivos para sobreponerse a periodos de dolor emocional provocado por situaciones
adversas
