Estar y sentirse más joven: claves esenciales ante el envejecimiento
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Espero que el contenido de este artículo sea de tú interés
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El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos. Esta es una realidad que debemos saber aceptar. Si así lo hacemos evitaremos algunos conflictos psicológicos y emocionales importantes y capaces de hacer estragos en nuestro bienestar cotidiano. A esta tarea no suele contribuir positivamente la medicina convencional, desde la óptica de la cual el cuerpo es una “máquina” determinada por la herencia genética, que se estropea con el tiempo hasta que ya no es posible “arreglarla”. Según esta concepción biomédica del humano, mente y cuerpo son entidades separadas e independientes el uno del otro; no obstante ya hace tiempo que este pensamiento basado en la enfermedad más que en la salud, se está desmoronando. Pero esa es otra historia que corre en paralelo a los intereses de la industria farmacéutica, y a la que no dedicaremos ni un solo minuto más, entre otras cosas porque los estudios biopsicosociales que demuestran la profunda influencia de la mente y las creencias sobre el proceso de envejecimiento son abrumadores y determinantes. Existe evidencia (estudios de la Universidad de Harvard) de que algunos cambios psicológicos en la conciencia, así como la actividad física y mental, mejoran los pronósticos de deterioro del sistema auditivo, de la visión, de la destreza manual, de la fuerza muscular y de la memoria.
Aquí les ofrecemos algunas de las
claves que nos pueden ser de utilidad para sentirnos mejora con nosotros mismos
a medida que cumplimos años, y para disfrutar de un estado de bienestar físico
y psicológico adecuado, especialmente si algunas enfermedades crónicas nos respetan
o no nos pasa una factura impagable algunos hábitos adquiridos en la juventud
(como el de fumar).
- Reducir el estrés y practicar la relajación. Las personas que ejercitan la relajación y la meditación tienen muchos menos problemas con la hipertensión, los trastornos cardiovasculares, la ansiedad y otros desequilibrios relacionados con el estrés que acelera el proceso de envejecimiento. La plasticidad neuronal, es decir, la capacidad de nuestro cerebro para adaptarse a los cambios que se producen tanto en nuestro ambiente interno y externo, a las experiencias previas o a las lesiones, en consecuencia la práctica de la relajación y la meditación producen un beneficio terapéutico sobre los déficits cognitivos asociados a la ansiedad. El resto de claves que desarrollaremos aquí tiene, igualmente, un efecto positivo sobre la plasticidad neuronal, pero la práctica de la meditación, especialmente, altera la geografía neuronal, cambia las redes neuronales (esto ha sido comprobado mediante técnicas de neuroimagen) y, en consecuencia, la educación mental reduce la actividad los circuitos cerebrales relacionados con algunas enfermedades. En un estado óptimo de relajación, los recuerdos de amor, de apoyo, activan los circuitos mentales relacionados con la sensación de seguridad emocional, de solidez y de autoestima, parece que cuando esto se produce se puede y se nos activan las señales que estimulan nuestra farmacia interna, se generan elementos químicos naturalmente curativos capaces de burlar el supuesto determinismo del ADN. Un artículo de la revista Science del año 2001 ya recogía las conclusiones de científicos canadienses que comprobaron cómo los placebos llegaban a elevar la liberación de dopamina tanto como los fármacos químicamente activos en el tratamiento del Parkinson. La meditación no es uno de los mejores placebos, pero en muchas circunstancias es mejor que el mejor de los placebos capaces de liberar las sustancias sedantes que actúan sobre el estrés, la ansiedad y los trastornos del sueño.
- Dormir bien. El sueño tranquilo es reparador, lo que resulta imprescindible para mantenerse sano y vital. Se afirma que las personas necesitan menos sueño a medida que envejecen. Sin embargo, y a pesar de que es un hecho que tendemos a dormir más livianamente con el paso de los años hasta llegar a tener un sueño profundo muy breve, dormir bien es esencial y necesario, porque no es cuestión de horas de sueño, sino de calidad del sueño. El dormir profundo, sin soñar, es el que necesitamos para restablecer nuestros componentes físicos: regeneración de la piel, de los huesos y músculos, así como de equilibrio psicológico. En las tareas para casa de alguna de mis terapias he establecido como ejercicio el procurar dormir bien, estableciendo patrones de comportamiento en sintonía con los ritmos circadianos (irse a la cama a las 10 de la noche y despertar a las seis de la mañana). A veces es conveniente descargar los pensamientos para que éstos no te jueguen una mala pasada desvelándote. El dormir bien es una buena terapia contra el envejecimiento.
- Comer sano y equilibrado.La comida es uno de los factores más determinantes en cuanto a la aceleración del envejecimiento. Pero la comida es, también, lo que más repercute en la renovación y revitalización del organismo. Todo depende de lo que comamos y de cómo lo comemos. Es un hecho contrastado que el envejecimiento y la aparición de ciertas enfermedades degenerativas o cáncer está relacionado con el exceso de reacciones de oxidación que se producen en nuestro cuerpo y que da lugar a la aparición de los denominados radicales libres (moléculas que producen un efecto dañino en el interior de las células). Por el contrario, una dieta equilibrada en antioxidantes (vitamina E, vitamina C, o los β-carotenos, cinc y selenio), reducen el riesgo cardiovascular y previene los procesos degenerativos.

Cada vez que ingerimos un alimento el cuerpo reacciona de una determinada manera para digerirlo, si adoptamos una conducta alimenticia adecuada, no sólo prevendremos el envejecimiento prematuro visible en las arrugas y las canas, sino también el envejecimiento de los órganos, músculos y articulaciones.
Gracias por leer este artículo.
Si queréis resolver alguna duda sobre este tema, no dudéis en preguntarme.

