El estrés de la espera quirúrgica
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Espero que el contenido de este artículo sea de tú interés
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Ante la proximidad de una intervención quirúrgica, la ansiedad siempre hace acto de presencia en mayor o menor grado. Es difícil saber el tiempo de demora para realizar una intervención quirúrgica; los gestores sanitarios, políticos, mienten sistemáticamente (y sobre esto también), pero es una realidad que la demora sigue aumentando día a día. Cada uno de nosotros sabemos o conocemos a alguien que lleva demasiado tiempo en lista de espera para una cirugía, algunos incluso ya han fallecido cuando les llega a su domicilio la citación para realizar las primeras pruebas preoperatorias de una intervención que probablemente habría alargado su vida algunos años más.
Las intervenciones
quirúrgicas son fuente de gran estrés psicológico, ya que el paciente se
enfrenta a situaciones desconocidas que implican muchos riesgos en algunos
casos. La cirugía promueve ansiedades y temores en el paciente y en toda su
familia. En el contexto quirúrgico, la persona se encuentra más susceptible a
la influencia de todos los mensajes sobre sí misma, y de ello depende su
autoimagen y autoestima. Una adaptación emocional ineficaz frente al estrés de
la cirugía determina un riesgo quirúrgico adicional. El alto riesgo quirúrgico
de origen psicológico tiene que ver con una personalidad neurótica, con una
elevada ansiedad preoperatorio y con un grado de inadaptación emocional. En
este sentido, los síntomas psíquicos previos a la cirugía (ansiedad, depresión,
angustia, insomnio, agresividad, irritabilidad o tristeza) se multiplican en la
espera prolongada de una operación compleja, especialmente cuando el paciente
no recibe apoyo psicológico, lo que ocurre habitualmente. El impacto del estrés
quirúrgico sobre el paciente en lista de espera, o incluso sobre el que se le
avisa de un día para otro, obliga a realizar la siguiente reflexión:
La intervención psicológica facilita la adaptación preoperatoria. Cada paciente es único y una atención ética integral durante el periodo preoperatorio de espera supone tratarle en todos los aspectos que influyen en la intervención quirúrgica, en el sentido de que una adaptación emocional ineficaz frente al estrés preoperatorio determina un riesgo quirúrgico adicional, genera ansiedad, con frecuencia angustia, que se traduce en múltiples manifestaciones somáticas y neurovegetativas, que provocan que el paciente experimente durante el tiempo de espera situaciones angustiosas, como dificultades en la regulación de la respiración, fluctuaciones en la tensión arterial o trastornos gastrointestinales severos.
