Psicología del Dolor

Medicina psicosomática, psicología, salud, trastornos mentales, psicoterapia, ansiedad, depresión

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El dolor es uno de los factores más relevantes de patología psiquiátrica. A pesar de su frecuencia en nuestras vidas es un fenómeno escasamente conocido, siendo como es una experiencia perceptual múltiple, compleja, influida por numerosos factores psicológicos como la tensión muscular, la conversión (el estrés produce efectos fisiológicos como ceguera o parálisis al disociarse la persona de la realidad o mostrarse incapaz para manejar sentimientos), el afecto reprimido o la ganancia secundaria (utilizamos el dolor fisiológico para mantener la atención y el cariño sobre nosotros). La sintomatología ansiosa y depresiva son los concomitantes emocionales más frecuentes del dolor. La ansiedad es más característica del dolor agudo, mientras que la depresión lo es del dolor crónico. Mientras que la ansiedad está más relacionada con la percepción del dolor, de tal manera que a mayor ansiedad experimentamos un aumento de dolor, suele acompañarse de conductas de evitación consecuencia de los miedos y comportamientos neuróticos por los que se pretenden evitar el dolor. En la depresión el dolor puede estar mediado por un sustrato biológico común a la depresión y al dolor crónico, que los hace coexistir, aunque sean hechos separados. El dolor desencadena episodios depresivos porque el paciente se vuelve cada vez más introvertido, disminuye su nivel de actividad física y social, aumenta alarmantemente la tendencia al aislamiento, centrando toda su vida entorno al dolor. Aproximadamente el 50% de los pacientes depresivos hospitalizados tiene dolor como síntoma destacado. Alrededor del 70% de los pacientes con dolor crónico presentan depresión secundaria a su cuadro clínico. La presencia de depresión complica el tratamiento del dolor crónico. En este sentido, la presencia del asesoramiento o de la intervención psicológica en la atención ambulatoria del dolor, adquiere cada día mayor importancia a pesar de las dudas que el tratamiento multidisciplinar aún genera entre los facultativos de atención primaria.

El dolor es una experiencia subjetiva de cada persona y es la causa de más del 80% de las consultas médicas en los centros de salud. En muchos de estos casos, especialmente en los que el dolor tiene un origen psicógeno, se produce un efecto yatrogénico en el paciente, es decir, reacciones adversas como consecuencia del uso de medicamentos o de ciertos tratamientos médicos sintomatológicos que no abordan la influencia de los estados psicológicos de ansiedad, estrés, trauma o depresión, entre otros. La desatención de los cuadros ansioso-depresivos asociados al dolor son causa del deterioro en la calidad de vida del paciente.

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