Tratamiento Farmacológico del Tabaquismo
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Te invito a leerme también en : A Propósito de Ti y de Mí SocioPsicología HOY
Si fumas más de 10 cigarrillos al día, si además fumas nada más levantarte de la cama y estás convencido de que el cigarrillo que más te va a costar dejar es el primero que consumes por la mañana, el de después de tomar el café, por ejemplo, entonces tienes un problema muy serio de adicción fisiológica a la nicotina y una dependencia psicológica a la conducta ansiógena de fumar. Siendo esto así, no debemos olvidar que No existe consumo de tabaco exento de riesgo para la salud, por lo que aunque se fume poco se está constantemente expuesto a situaciones de enfermedad, invalidez y muerte. Lo habitual es que quien fuma poco acabe igualmente adquiriendo una adicción que lo convertirá en un enfermo crónico de tabaquismo. En todos los casos, una correcta utilización del tratamiento farmacológico supone incrementar las posibilidades de dejar el consumo de tabaco, resultando una ayuda muy apropiada a la psicoterapia general para Dejar de Fumar. Es muy importante, en consecuencia, que tu médico de atención primaria tenga conocimiento de tu proceso de deshabituación tabáquica para que pueda prescribirte y controlarte el tipo de fármaco más adecuado para cada caso, ya que es de suma importancia que la administración de fármacos esté controlada en cuando a sus posibles repercusiones sobre personas que presenten un amplio espectro de trastornos, como insuficiencia renal, antecedentes de convulsiones, trastornos alimentarios, consumo excesivo de alcohol, enfermedad bipolar o maníaco depresiva, secuelas de traumatismos craneoencefálicos, etc. Teniendo en cuenta esto que acabo de comentar, pasamos a describir los dos tipos de tratamientos para combatir la adicción al tabaco inhalado; por un lado la terapia sustitutoria de la nicotina y por otro los tratamientos farmacológicos de prescripción facultativa. Para valorar la dependencia que requeriría la utilización de fármacos, generalmente se utiliza el test de Fargeströn breve, que establece la dependencia en relación al número de cigarrillos consumidos al día por el intervalo de tiempo entre que se apaga uno y se enciende otro.
La
terapia sustitutiva de nicotina (TSN)
Las terapias
sustitutivas o de reemplazo de la nicotina implican el uso de productos
diseñados para suministrar dosis bajas de nicotina, pero que no contienen las
toxinas que se encuentran en el humo de la combustión del tabaco y del papel de
los cigarrillos. El objetivo de estas terapias es reducir los deseos de
nicotina y calmar los síntomas de abstinencia. Para conseguir esta meta estos
productos como el parche cutáneo, chicles, comprimidos para chupar, espráis
inhaladores, aerosoles nasales, etc., liberan nicotina al organismo. En
general, y si no se hacen trampas, pueden aumentar las probabilidades de éxito
de la terapia para Dejar de Fumar en su conjunto. Además estas terapias prevén
el aumento de peso que suele originar el abandono del hábito de fumar. Algunas
de estas alternativas a fumar se deben utilizar siguiendo una pauta fija
mientras que otras se pueden tomar cuando aparezcan las ganas de fumar. Aunque
este tipo de productos no presentan riesgos para la salud muy importantes,
aunque todos ellos tienen ciertos efectos secundarios como dolores de cabeza,
náuseas y trastornos digestivos leves y moderados, irritación de la piel y la
garganta o dificultades para conciliar el sueño o sueño extraño especialmente
en aquellos que proporcionan la nicotina de una forma más intensa y continuada,
como en el caso de los parches. Por otro
lado el riesgo de continuar con la adicción a la nicotina no desaparece
complemente con estos procedimientos y pueden crear hábito de consumo de
nicotina por estas vías.
Farmacología
prescrita para el tabaquismo
Los medicamentos
propiamente dichos que se utilizan para ayudar a dejar la nicotina y el hábito
de fumar están especialmente indicados para evitar las recaídas. Ayudan a minimizar el deseo y
la abstinencia que produce el tabaco, especialmente porque no contienen
nicotina y no crean hábito. Como casi todos los tratamientos, estos medicamentos
funcionan mejor de manera combinada con un programa de deshabituación más
completo de asesoramiento psicoterapéutico. Exponemos los dos principios
activos más importantes en la terapia farmacológica del tabaquismo, las
denominaciones comerciales no las nombraremos en este artículo y las dejamos en
manos de los médicos o al alcance de cualquiera en Internet.
El
Bupropión en un principio activo que actúa como inhibidor de la
recaptación neuronal de catecolaminas, sustancias liberadas por la acción de la
nicotina, que actúan sobre el sistema nerviosos y se relaciona con sentimientos
de placer (actúa eliminando “el placer de
fumar”), y no inhibe la acción de ninguna MAO, es decir, mantiene intacto
la capacidad de control de algunos estados neurológicos, como la depresión y/o
el abuso de sustancias. El Bupropion ha
demostrado una gran eficacia en fumadores muy adictos, pero que hay que tomar
con precaución y siempre bajo estricto control médico. Nunca olvide comentarle
a su médico si le recetan este fármaco cuestiones como afecciones en el riñón o
hígado, si tiene o ha tenido alguna enfermedad mental, si se siente deprimido o
con pensamientos de suicidio. Durante el tratamiento con Bupropión pueden
producirse con relativa frecuencia tensión arterial elevada.
La Vareniclina
es una agonista (que puede provocar una reacción celular) parcial del
receptor nicotínico de acetilcolina. Se trata de un ansiolítico, un medicamento
no nicotínico, que básicamente actúa reduciendo el efecto de la nicotina en el
cerebro y reduciendo la ansiedad causada por el síndrome de abstinencia. Tiene
la peculiaridad de que se comienza a utilizar cuando el paciente aún no ha
dejado de fumar. La Vareniclina es el principio activo de algunos productos
considerados de los mejores medicamentos para Dejar de Fumar. La dopamina que
libera el cerebro por el efecto de esta sustancia calma la necesidad imperiosa
de fumar.
