Intervención psicológica en pacientes nefrológicos
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De la misma manera que otros
enfermos crónicos, los enfermos renales son muy reacios a la idea de necesitar
tratamiento psicológico y es habitual que sostengan la creencia de que su
estado de ánimo es consecuencia de la nueva situación en la que se encuentran.
En los casos en los que se ha realizado una evaluación psicosocial (lo apropiado
es realizarla entre el diagnósticos de insuficiencia renal crónica y la entrada
en diálisis), así como administrado escalas clínicas de ansiedad, depresión y
un inventario de personalidad para valorar la situación psicológica del
paciente en diálisis, se ha podido constatar que éstos presentan cuadros de
ansiedad y pánico severos. Esta angustia, conforma a López – Alonso (1998) se
caracteriza por pérdida de del control emocional, junto con niveles elevados de
depresión.
El tratamiento de los
diferentes problemas psicológicos de los pacientes con Insuficiencia Renal
Crónica (ICR) puede abarcar una amplia gama de intervenciones específicas. La
psicoterapia breve en niños con ICR y sus familias resulta de gran utilidad en
los momentos más críticos de la enfermedad: al ser diagnosticada, cuando se
presentan los primeros síntomas y se producen crisis vitales, o cuando del
desajuste psicológico interfiere con el cumplimiento del tratamiento. En la
familia del paciente es muy importante la ayuda psicológica cuando se sabe que poco
más se puede hacer por preservar la vida del enfermo.
Otro tipo de intervenciones,
como la cognitivo-conductual, ha demostrado eficacia como parte del tratamiento
nefrológico, especialmente en lo relativo a la corrección de desajustes
psicosociales en pacientes en tratamiento de diálisis, mucho más frecuentes que
en pacientes trasplantados o pacientes atendidos en consultas generales
hospitalarias. Básicamente las intervenciones psicológicas abordan problemas de
ansiedad, mediante entrenamiento en relajación progresiva y biofeedback para el
control de las crisis de ansiedad y las cefaleas tensionales en los pacientes
sometidos a diálisis.
Para las personas que padecen
IRC y son diagnosticadas de depresión resulta muy beneficiosa la Terapia
Cognitiva de la depresión de Beck. En la depresión moderada y los estados de
melancolía o de baja autoestima que se sitúan al filo mismo de la depresión
distímica, la Terapia Racional Emotiva de Ellis ha venido demostrando su
eficacia, entre otras cosas, porque es capaz de desenmascarar los pensamientos
estereotipados que los enfermos tienen y que los llevan a una visión muy
negativa de sí mismos, del mundo y de su futuro; es efectiva sin tener que
utilizar tratamiento farmacológico.
Las terapias pasivas contra la
IRC, como la diálisis, pueden acarrear consecuencias para la salud como el
aumento de peso y un mayor nivel de retención de líquidos, esto se puede
agravar si concurre falta de adhesión a la dieta establecida como parte de la
terapia. En estos casos resulta apropiada la utilización de terapias basadas en
la contrato conductual (acuerdo firmado por el paciente y todas las personas
afectadas de su entorno) para intervenciones a corto plazo.
Los pacientes de diálisis suelen
tener ciertas disfunciones sexuales, si bien raramente demandan consejo o ayuda
para superar estos problemas. Sin embargo, es importante abordar este problema
porque es un factor clave para mejorar la vida de estos pacientes y prevenir la
aparición de cuadros depresivos, estrechamente ligados a los problemas
disfuncionales de la sexualidad. En estos casos son de gran utilidad las
técnicas de Masters y Jonson, que buscan la estimulación sexual inhibida,
cambios ambientales, etc. Su objetivo de búsqueda de actividades que llevan al
orgasmo o al disfrute de una intimidad sexual no orgásmica.