BeSOS
Conforme a varios estudios científicos, cuando nos besamos apasionadamente compartimos alrededor de 80 millones de bacterias. Visto de esta manera, parecería que besarnos no es una acción muy saludable ni recomendable. Sin embargo, tenemos más probabilidades de enfermar a partir de un apretón de manos que de un beso en la boca. Además, junto a todos estos gérmenes, los besos nos aportan un sinfín de beneficios, especialmente relacionadas con las emociones positivas.
Los besos inician un efecto en cadena de impulsos neuronales
Los labios son una de las zonas más erógenas
del cuerpo, probablemente la que más, porque están llenos de terminaciones
nerviosas sensibles que envían cascadas de información placentera a nuestro cerebro.
Los movimientos que hacemos con la boca cuando besamos activan áreas corticales
y límbicas que estimulan la liberación de un gran número de hormonas como las
endorfinas, que generan sensación de bienestar y tienen efecto analgésico. A
ellas se les une la oxitocina y la testosterona, la primera relacionada con la
lactancia y la excitación sexual, mientras que la segunda está involucrada en
un gran número de procesos fisiológicos incluido también el relacionado con el
deseo sexual. A éstas les seguirán catecolaminas como la adrenalina y noradrenalina, que elevarán
la tensión arterial y los latidos del corazón. Un sólo beso puede tener la capacidad de ponernos en un estado de gran excitación.
Los besos forman parte de algunos de los recuerdos más significativos de nuestras vidas
Pero los besos no sólo son importantes porque
desencadenan una tormenta hormonal en nuestro organismo y es clave para que
vivamos en armonía. El beso es parte vital de las relaciones sociales. Pues sí.
Vivimos mejor y vivimos más gracias al beso. El investigador alemán Arthur
Sazbo, de la Universidad Wilfrid Laurier de Ontario, en Canadá, sostiene la
idea de que las parejas que se despiden con un beso antes de irse a trabajar
tienen menos absentismo laboral, menos accidentes de tráfico, ganan un 25% de
dinero más y su esperanza de vida se alarga cinco años. ¿La explicación? Los
que empiezan el día con un beso lo hacen con una actitud más positiva y más
energía vital. Sí, besar significa cuidarse en salud. Cuando una madre besa a
su bebé absorbe algunos gérmenes del pequeño pero al mismo tiempo estimula la
producción de sus defensas.
En la actualidad, el beso tiene sobre todo un
poder terapéutico y psicológico. “Es una demostración de cariño, de amor, de
respeto, de amistad. Con un beso se comunican muchísimas cosas”, comenta
Francesca Albini, autora del libro Bacioterapia. Según Desmond Morris, autor de
Innate behaviour, “a través del beso los amantes desarrollan una mayor
propensión a crear lazos fuertes, “lo que incluye el deseo de formar una
familia”. Parece fuera de dudas que esta combinación de estado sólido (el
tacto), líquido (saliva) y gaseoso (aliento) es una herramienta de interacción
social poderosa. Un estudio de la Universidad de Albany de Nueva York publicado
en Evolutionary Psychology demuestra que tanto para la mujer como para el
hombre el primer beso es clave para continuar la relación. Un filtro esencial.
“Podría haber mecanismos en el subconsciente que detectan alguna
incompatibilidad de tipo genético”, afirman los investigadores.
En la actualidad, el beso tiene sobre todo un
poder terapéutico y psicológico. “Es una demostración de cariño, de amor, de
respeto, de amistad. Con un beso se comunican muchísimas cosas”, comenta
Francesca Albini, autora del libro Bacioterapia. Según Desmond Morris, autor de
Innate behaviour, “a través del beso los amantes desarrollan una mayor
propensión a crear lazos fuertes, “lo que incluye el deseo de formar una
familia”. Parece fuera de dudas que esta combinación de estado sólido (el
tacto), líquido (saliva) y gaseoso (aliento) es una herramienta de interacción
social poderosa. Un estudio de la Universidad de Albany de Nueva York publicado
en Evolutionary Psychology demuestra que tanto para la mujer como para el
hombre el primer beso es clave para continuar la relación. Un filtro esencial.
“Podría haber mecanismos en el subconsciente que detectan alguna
incompatibilidad de tipo genético”, afirman los investigadores.
Besar sería un poco como hacer una selección
natural de la especie. Besar no lleva al éxito. Pero besar mal con toda
seguridad lleva al fracaso. Sucede más de lo que nos pensamos que un beso puede
poner fin a un romance. ¿No? Pensad en esto, el deseo de besar no se produce si
no se llega a un acuerdo con el olfato.
El olor de la piel puede ser muy atrayente, o por el contrario, muy repulsivo. Hombres y mujeres suelen
atribuir al beso matices distintos. Ellos besarían esencialmente para ganar los
favores sexuales de su pareja. Para ellas, en cambio, el besar sería una manera
de valorar el grado de compromiso del hombre en la relación que pueda surgir.
Según el mencionado estudio de la Universidad de Nueva York, las mujeres
valorarían el aliento, el sabor y hasta la salud de los dientes. En particular,
la potente antena femenina del olfato se potenciaría sobre todo durante la
ovulación. Como consecuencia, las chicas estarían menos dispuestas a tener
relaciones sexuales con alguien que no sabe besar o simplemente cuyo beso no
encaje con sus preferencias sensoriales y emotivas.
En
el otro frente, ellos se fijarían más, en el momento de besar, en el atractivo
del rostro de su pareja, la apariencia de su cuerpo y hasta en su peso.
Asimismo, parece que el nivel de exigencia de los chicos es más bajo: más de la
mitad de los hombres encuestados afirmó que tendría relaciones sexuales con una
mujer sin pasar por el beso. En las mujeres, este porcentaje bajaba al 14%. No
hay que olvidar que muchas prostitutas no besan: atribuyen a este gesto un valor
íntimo superior incluso al coito. De ahí la pregunta clave: ¿en la actualidad
le damos al beso la importancia que se merece? Pues no del todo. Pese a todos
los beneficios que hemos citados, es una práctica que algunos se atreven a
cuestionar o más bien olvidar. Eduardo Brik, psicólogo y expresidente de la
Asociación Madrileña de Terapia de Pareja, afirmaba que: “Se habla a diario de
orgasmos y posturas sexuales, pero hemos olvidado el arte de besar. Se ha
perdido romanticismo”. Pere Font, director del Institut d’Estudis de Sexualitat
i la Parella de Barcelona (ISEP), señala en particular como los adolescentes
hoy en día “se saltan la fase previa del erotismo”. Miren Mirrazabal, directora
del Instituto Kaplan y presidenta del comité científico del X Congreso Español
de Sexología, reconoce que “antes las caricias y los besos se prolongaban más,
así como los juegos eróticos. Ahora ha cambiado mucho –añade–. Los adolescentes
adelantan el coito y se ha reducido el tiempo de la seducción, todo se hace más
de prisa”.
Pues bien, ha llegado la hora de redescubrir
el ritual del beso. Francesca Albini no cree que “este gesto esté en una etapa
de crisis. El beso social, el de los dos o tres o uno como forma de saludo está
en aumento. Incluso en la City de Londres existe la costumbre de besarse entre
hombres para saludarse”, asegura. En cuanto a la pareja, la mejor manera para
luchar contra el tedio es encontrar tiempo para el beso. Pere Font admite que
suele haber un desencuentro entre deseo y seducción. “Para la mujer lo divertido
es lo que pasa antes; para el hombre, lo que ocurre durante”. Pero precisamente
por ello, el beso desempeña un papel clave. “El hombre y la mujer son dos
motores que van a diferentes velocidades: el beso es el punto de equilibrio,
los sincroniza”.
