Efectos psicosomáticos de la compra patológica. Enfermar por consumir

Bienvenidos a mi blog.
Espero que el contenido de este artículo sea de tú interés
Les invito a leer otros de mis blogs
A Propósito de Ti y de Mí
SocioPsicología HOY
Diferentes informes Europeos y de los Estados Unidos coinciden en que la adicción al consumo es uno de los principales problemas de autocontrol. Hasta aquí no parece que se nos revele nada que ya los profesionales de la psicología, la psiquiatría o la medicina, no supiéramos hace tiempo. De hecho la compra compulsiva es una adicción patológica, que afecta mayoritariamente a los adultos jóvenes, más vulnerables al empuje consumista de la publicidad y que en dos palabras podemos definir como “el arte de comprar lo que no se necesita con el dinero que no se tiene”. Naturalmente esta conducta hace pagar al comprador compulsivo o shopaholic un precio de salud, tanto psicológica como física, muy importante. Lamentablemente suelen buscar ayuda a estos problemas cuando están sumergidos en graves problemas financieros, consumidos por un trastorno de ansiedad severo y muy desmejorados por afecciones gastrointestinales y cardiovasculares, como consecuencia de años de conducta obsesiva de compra de objetos, en la mayor parte de los casos destinados a regalos, colecciones o a la basura, lo que resalta el carácter caprichoso, momentáneo e innecesario de la adquisición de estos objetos. El curso de este trastorno suele ser crónico en alrededor de un 60% de los casos, y el ansia de compra puede tener una frecuencia que va desde una vez por hora hasta apenas una vez por mes. Los afectados suelen intentar infructuosamente limitar su conducta. El perfil típico del comprador compulsivo es una mujer, en torno a la treintena, de no importa que clase social, que ha desarrollado este hábito a fuerza de comprar ropa, zapatos, joyas y productos de belleza. También hay hombres, aunque muchos menos, y sus preferencias se decantan por los aparatos electrónicos, herramientas para la casa o accesorios relacionados con la automoción.
Desde un punto de vista psicosocial, la adicción a la compra conlleva un sentimiento generalizado de alineación y debilidad de la autoestima. Además describe una sintomatología relacionada con otros fenómenos adictivos como el alcoholismo, el tabaquismo u otras toxicomanías, siendo estas características comunes, la adquisición de un deseo compulsivo y de una compulsión a consumir, la dependencia personal y la pérdida de control, así como la tendencia a incrementar el consumo de un producto. La persona oniomaníaca (compradora compulsiva) pretende con esta conducta amortiguar importantes carencias afectivas y emocionales, soledad, insatisfacción personal, miedo, tristeza y depresión. En consecuencia, suele padecer trastornos físicos relacionados con los trastornos psicológicos derivados de la ansiedad y que hacen sentir a la persona como una enferma infeliz. A nivel del sistema nervioso se somatiza a través de migrañas, vértigos y desmayos, hormigueo y parálisis musculares. En nuestros sentidos pueden llegar a producirnos cegueras, visión doble o afonía, entre otros. Las taquicardias son las afectaciones más prevalentes en lo relacionado con el sistema circulatorio, mientras que el respiratorio se ve afectado por situaciones de ahogo, de dificultades notorias para la respiración seguidas de una fuerte opresión en el tórax. Problemas gastrointestinales como las diarreas, el estreñimiento o los vómitos se vuelven muy cotidianos para el adicto a la compra compulsiva en fase avanzada. La sensación de pesadez y el cada vez más continuo estado de cansancio son las somatizaciones más frecuentes del sistema osteomuscuolar. Estas y otras muchas enfermedades médicas están relacionadas con el estrés al que nos arroja la conducta obsesivo-compulsiva del consumo, al igual que ocurre con otras situaciones de estrés patológico relacionada con diferentes aspectos de la vida y las relaciones humanas. Son especialmente graves la hipertensión, el hiper y el hipotiroidismo, las úlceras de estómago, el síndrome del intestino irritable, el asma y las distintas enfermedades coronarias.
Conocer la relación entre el estrés, la ansiedad, la depresión y demás trastornos psicológicos que acompañan a la compra patológica y las enfermedades psicosomáticas que provocan, es necesario para plantearnos la mejora en la calidad de vida de las personas que manifiestan esta patología.
